Poema I
Habrás nacido en un jardín el día que respires flores
Si duermes entre piedras transparentes a cada paso te veras reflejado
Si amas los secretos de las sombras, vivirás perdido en la incertidumbre
Si amas la mentira escuchas el dolor de sus huellas
Si amas tu colección aprenderás a viajar por las grutas de mi cuerpo
Si huyes del camino deja que la brújula te guie por el sendero anatómico de mi página…
Si tomas de la mano al sol serás libélula que despierte los horizontes
Si robas el aliento de la luna eres polvo que gime
Si navegas por la marea de mi piel encontraras los encontraras del camino hacia mi latido…
Si lastimas un sueño apuñalas el vientre del cielo
Si naces de una flor eres colibrí que sabe a jazmín.
II
El silencio del Horizonte
Duerme mi pueblo sobre las cenizas perdidas
escucho el canto de sus árboles plateados
miro el cansancio de las piedras apagándose lentamente
saboreo la antigüedad vagando por sus callejones
respiro el calor de antaño que embriaga su cielo
voy navegando en las dunas invisibles de sus grandes ojos
tropiezo con el perfume de su línea horizontal
duermo para sentir su realidad y despierto para soñar entre sus brazos
beso la verdad que cobija sobre mi pueblo.
III
La vida nace en otoño envuelta de osadías púrpuras
abre sus ojos al tímido amanecer, mientras las aves esculpen sueños en el cielo y el rio canta sangre furiosa desde las colinas de oro
La vida contempla el alba que florece en el fuego de la incertidumbre
lanza gritos congelados para regar las cicatrices de tantos pensamientos
pasea murmurando dolor en el silencio de mi palpitar
llora conmigo cuando se marchita la piel de la imaginación
se esconde entre suspiros para no perderse en los brazos abiertos del olvido
La vida se estremece al emprender el vuelo armónico del unicornio
se baña de júbilo al contemplar cómo el pavorreal la dibuja en sus pupilas
camina descalza y serena sobre pétalos transparentes sin aspirar a ser una playa tatuada…
olvida que las huellas nacen como risas invisibles a la orilla de su rostro
desea oler viento de rosas en invierno y esconderse bajo los cristales de su misterio…
La vida se muestra cansada, comienza a caer en recuerdos dormidos y decide mostrar su realidad para vestirla de sabiduría…
Se despide de mí, dejando un beso en mi frente
y el alimento inmortal en mi espíritu.
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